dedicado a la evolución del alma

REGISTROS AKÁSHICOS

Akhasa es una palabra sánscrita que significa éter. También podemos traducirla por espíritu, conciencia, luz astral y energía primordial. El plano astral o akáshico es un almacén de imágenes, un registro o fichero en el que todo: pasado, presente y posible futuro, queda inscrito y archivado en forma de energía, conciencia, inteligencia y luz. Existentes en el akhasa, los Registros Akáshicos son los archivos del alma, los ficheros de luz en los que está anotada la información de todo lo que nuestra alma ha sido, vivido, hecho, aprendido… en las vidas anteriores; todo lo que está viviendo, haciendo, aprendiendo… en la vida presente y todo lo que posiblemente vivirá, aprenderá, hará… en las vidas futuras. Al estar relacionado el akhasa (el éter) con la conciencia, estos ficheros del alma también forman parte del campo unificado de conciencia, donde todo, desde el principio de los tiempos, está registrado en forma de vibración energética, luz, sabiduría, amor…

Cuando aprendemos a trabajar con nuestros Registros Akáshicos, activamos el acceso a toda la información contenida en los registros de nuestra alma y, gracias a ello, recuperamos o fortalecemos, dependiendo de cada persona, nuestro poder interior y nuestras capacidades, avanzando considerablemente y modificando todo aquello que sea necesario para nuestro mayor bien, evolución, autonomía y felicidad. La función principal del trabajo con los Registros Akáshicos, es la evolución y el avance del alma y de la conciencia hacia estados cada vez más altos de amor, unidad, luz, sabiduría, sanación, poder interior, alegría…, algo que todas las personas queremos y que, consciente o inconscientemente, siempre estamos buscando mientras vivimos en el plano terrestre. No obstante esto, y puesto que vivir en el mundo de la materia lleva consigo una serie de condiciones y características, en lo puramente terreno y práctico de la vida, los Registros Akáshicos también nos proporcionan una magnífica ayuda. Para quienes aún no han abierto la puerta a su alma, a su lado divino y a la Divinidad que todo lo alienta y crea, trabajar con sus Registros Akáshicos es una excelente manera de iniciarse en el camino de la espiritualidad, beneficiándose considerablemente de las constantes caricias que los Seres de Luz de los Registros hacen en su corazón y en su alma, despertando a la Realidad Superior que nos espera una vez atravesado el umbral de la duda y la desconfianza. Con la ayuda de los Registros Akáshicos, podemos asimismo resolver y modificar nuestro karma y, sobre todo, conocer a fondo nuestro dharma, nuestro propósito de vida para esta encarnación y recibir la información necesaria para llevarlo a cabo. Nuestro ego, o personalidad terrestre, igualmente puede beneficiarse mucho del contacto con estos ficheros de luz, aprendiendo a ponerse bajo la tutela del alma, del Yo Verdadero y de la Divinidad, dejando que lleven las riendas y entregándose con confianza a sus dictados.

Como los Registros Akáshicos son los archivos de energía y luz del alma, y constituyen la puerta de acceso a la Divinidad misma, aprender a trabajar con ellos nos permite tener la plena seguridad de que siempre somos y seremos guiados por los Seres de Luz que forman parte de nuestro registro y, por extensión, por la Divinidad misma. Esto le da un sentido nuevo y diferente a la vida, que entonces recupera su aura sagrada y maravillosa, favoreciendo igualmente nuestra independencia y autonomía respecto a lo que se cuece en el mundo y sólo está orientado a su parte material y densa. Gracias a todo esto, nuestra libertad y nuestro poder interior se mantendrán intactos, y nada ni nadie nos podrá hacer daño ni manipular. Siempre seremos magníficamente cuidados y orientados por las Inteligencias y Energías de Luz de nuestro Registro Akáshico, es decir, por nuestra alma y por el Alma Universal.