MEDICINA Y SABERES MILENARIOS

AVALON PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD

Escuela para la Evolución del Alma

 

MEDICINA Y SABERES MILENARIOS

 

                                                                  La Astrología, la Cábala, el Tarot y la Numerología, mucho más que instrumentos mágicos y adivinatorios, como habitualmente se cree,  son caminos de sabiduría muy antiguos, a la vez que plenamente vigentes y contemporáneos, para lograr el autoconocimiento, la evolución y la transformación del ser humano que, además, tienen una parte directamente relacionada con los órganos y funciones del cuerpo físico, por lo que también son excelentes herramientas para la sanación y la curación de todo tipo de dolencias, ya sean éstas físicas, mentales, emocionales o energético/espirituales. Implícita en todos ellos, cuando los usamos con esos fines sanadores y curativos, está la Alquimia y, más concretamente, la Alquimia del Ser, ese proceso transformador y de transmutación capaz de convertir los metales pesados que con frecuencia porta la personalidad terrestre, en el valioso y ligero oro del espíritu, la verdadera esencia que anida en lo más profundo de nuestro ADN y que tod@s y cada un@ de nosotr@s somos de forma inequívoca si bien, hasta que despertamos a esa realidad, la aceptamos y comenzamos a vivir bajo sus inspiraciones e influencias, nos parece sólo privilegio de un@s poc@s.

                                                                  Todas esas ciencias antiguas, conocidas, estudiadas y practicadas en muy distintas formas por diferentes culturas humanas, tienen una parte más externa, habitualmente llamada exotérica y más popular, mientras que hay otra, la esotérica, que permanece oculta tras ella, aun siendo la base sobre la que se sustenta y nutre, y que sólo es conocida por quienes se adentran a estudiarla, trabajarla y conocerla en profundidad, aplicando a su propia persona y su propia vida todo cuanto nos fue dado a los seres humanos para evolucionar y transformarnos mientras nuestra alma permanece en la materia y vivimos nuestras experiencias vitales en ella. Esa parte esotérica de la Astrología, la Cábala, la Numerología y el Tarot, es la Psicología del Alma y del Espíritu, la Psicología del Ser, de la que posteriormente surgió la Psicología que conocemos en la actualidad y que, poco a poco, como sucedió con todas las demás ciencias antiguas: medicina, alquimia, filosofía…, fue separándose cada vez más de sus orígenes, fue olvidando que la psique no sólo se refiere a la mente y a las emociones sino también al espíritu, a lo más íntimo y esencial del ser humano, fue relegando al ámbito de la patología lo que durante muchos siglos había sido una manifestación del espíritu, y un medio a través del cual éste emergía en la vida de las personas.

                                                                  Todas las dolencias, que con mayor o menor frecuencia presentan los seres humanos, tienen una buena parte de su origen en una causa energética y espiritual, que influye tanto en los síntomas en sí como, sobre todo, en su solución y recuperación de la salud. El alma y el espíritu nunca enferman en sí mismos, pero sí ocurre que, cuando hay un conflicto entre el ser auténtico de la persona: su espíritu y su personalidad exterior, dicho conflicto puede desembocar en un problema físico de menor o mayor importancia y gravedad, que también afectará a la energía global de la persona y específicamente a la energía del órgano o sistema en el que dichos síntomas se manifiestan. Es decir, el cuerpo físico se convierte en un mensajero, en un medio a través del cual esa discordancia espíritu-mente-emociones-cuerpo se materializa y sale a la luz.

                                                                  Los cuatro saberes mencionados más arriba, aportan distintos detalles en cuanto a los procesos que habitualmente llamamos enfermedades, así como también a la recuperación de la salud. Todos ellos son compatibles con los tratamientos médicos alopáticos, aportando también una información valiosa sobre cuáles son más idóneos para cada persona, en función de su composición energética y de su capacidad para hacerse cargo de lo que le sucede y convertirse en una parte activa de su curación, algo que suele pasarse por alto en la medicina alopática que, salvo excepciones, suele ver a las personas sólo como pacientes que reciben prescripciones profesionales que han de seguir, y no como agentes activos con capacidad para decidir y participar activamente en su curación, añadiendo al tratamiento médico de que se trate una actitud, una mentalidad y unas emociones que favorecerán la buena marcha del mismo y, como consecuencia, la recuperación de la salud.

                                                                  La primera de dichas ciencias: la Astrología, nos proporciona la energía de los elementos naturales, los signos zodiacales y los planetas para aplicarla a las partes del cuerpo humano que requieran curación, fortalecimiento energético o cualquier otra acción encaminada a recuperar su funcionamiento perfecto. Cada signo, cada elemento y cada planeta, están relacionados con una parte del cuerpo físico, pudiendo así emplear su energía en los procesos curativos de los órganos y zonas del cuerpo físico que presentan síntomas o procesos más complejos. Igualmente, con la carta astrológica natal de una persona, podemos saber dónde hay mayor probabilidad de que la salud se vea afectada, pudiendo así trabajar de forma preventiva con el establecimiento de determinadas pautas de alimentación, movimiento, etc. Igualmente, y esto es aún más importante, podemos conocer cuáles son sus puntos fuertes en cuanto a la salud se refiere, potenciándolos y aprovechándolos para la conservación del buen estado físico general, a cualquier edad.

 

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                                                                  En cuanto a la segunda de esas ciencias espirituales: la Cábala, su aportación a la curación y la salud físicas,  viene de la mano de las letras hebreas, que cuentan con un elevado poder sanador en sí mismas, así como también activador de la energía y de las distintas partes del cuerpo en que se aplican. Al igual que sucede con los componentes astrológicos, cada una de ellas está relacionada con un órgano o una parte corporal, con un elemento, con un sistema…, siendo así idónea para restablecer la salud allí donde sea necesario.  Las letras hebreas tienen su base en la Geometría Sagrada, de la que se derivan muchas de las herramientas que actualmente están a nuestra disposición para fortalecer y recuperar la salud cuando ésta se ve afectada por alguna causa. Igualmente, gracias al que quizás es el arquetipo principal de la Cábala: el Árbol de la Vida, por tratarse de un mapa tanto energético como espiritual que también tiene una proyección en el cuerpo físico, disponemos de una magnífica herramienta no sólo para sanar las dolencias, sino también para mejorar el funcionamiento general de todo el organismo y mantener la salud.

                                                                  Los arcanos del Tarot y nuestros números personales, también nos proporcionan gran cantidad de detalles sobre las dolencias y la salud, pudiendo igualmente aportarnos soluciones y estrategias para resolver las primeras y conservar en las mejores condiciones posibles la segunda. La combinación de estos cuatro sistemas, perfectamente compatibles entre sí, al igual que lo son con los tratamientos alopáticos, nos ofrece un amplio abanico de posibilidades que no sólo repercutirán favorablemente en la salud de nuestro cuerpo físico, sino también y sobre todo en nuestra mente, nuestras emociones y nuestra energía, de tal manera que, si en algún momento padecemos un síntoma o proceso físico, la recuperación del mismo será mucho más sencilla y rápida, pues tendremos más elementos y alternativas con los que trabajar en esa curación que si sólo contamos con la cirugía y/o los fármacos. Cuando nuestra salud general es buena, contar con los conocimientos que dichas ciencias nos proporcionan, nos permitirá mantener nuestro cuerpo fuerte, sano, ágil, hermoso y joven a lo largo de los años. Tener una buena salud física nos deja mucha energía, mucho tiempo y mucho dinero libres para emplearlos en otros menesteres, como son el desarrollo personal y la evolución espiritual que, a su vez, también repercutirán de forma muy positiva en nuestra salud, y no sólo física, sino también emocional, mental y energética.

                                                                  Namasté.

 

María Sánchez-Villacañas de Toro

 

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Copyright texto e imagen: María Sánchez-Villacañas de Toro (5-VII-2018). Todos los derechos reservados