2019: UN AÑO DE TRASCENDENCIA, UNIVERSALIDAD Y UNIDAD

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2019: UN AÑO DE TRASCENDENCIA, UNIVERSALIDAD Y UNIDAD

 

                                                                  En este escrito, y a través de algunas de las herramientas de autoconocimiento, evolución, transformación y sanación con las que habitualmente trabajo, mencionaré la esencia energética con la que conviviremos a lo largo y ancho de 2019, año con el que daremos fin a la década comenzada en 2010 y nos prepararemos para la siguiente, que nacerá en 2020. Así que, a lo largo de todo el 2019, asistiremos a muchos finales, tanto en lo personal como en lo colectivo y lo social, y tendremos la oportunidad de dejar marchar todo aquello que ya no sirve a la evolución ni a la consciencia, todo aquello que ya cumplió su función y ha de ser trascendido, para pasar con una nueva actitud y estado al siguiente tramo evolutivo. Los finales, como los comienzos, suceden a cada momento del tiempo, aunque en determinadas ocasiones, la energía que nos rodea es mucho más favorable y propicia para llevarlos a cabo de forma más consciente y profunda.

 

NUMEROLOGÍA DE 2019

                                                                  Según la Ciencia Numerológica, 2019 suma 12, una cifra significativa y mágica donde las haya, que reúne en su energía y esencia numerosas asociaciones, como explicaré más adelante.

                                                                  2018 sumaba 11, el primero de los números maestros, una energía muy relacionada con la autenticidad, la coherencia y la maestría, tres de nuestros talentos y características naturales innatas. Sin embargo, no sólo son derechos de nacimiento inscritos en nuestros genes, también son responsabilidades a materializar y, en tanto que tales, nos impulsan a ejercer formas sanas y elevadas de comportamiento y acción, gracias a las cuales mostramos al mundo lo que realmente somos y contribuimos, en la medida de nuestras posibilidades, a construir una realidad más hermosa, pacífica, justa, libre y llena de amor por  tod@s y para tod@s, avanzando entonces un paso más en el camino hacia la trascendencia y la unidad, que será facilitado y alimentado por la energía del número 12, con la que conviviremos durante 2019. Esa coherencia imprescindible del número 11, que en su vibración más terrestre se muestra como el 2, ha ayudado a destapar e iluminar muchas situaciones y circunstancias de esas que todavía perviven en el ámbito humano y que, poco a poco, hemos de erradicar y trascender como, por ejemplo, la corrupción política y económica, los malos tratos, los abusos sexuales y de cualquier otro tipo, la xenofobia, la falta de respeto por los derechos humanos más básicos, la explotación económica, etc. También nos ha dado la oportunidad de ser más coherentes y auténtic@s, con nosotr@s mism@s y con quienes nos rodean, permitiéndonos igualmente potenciar la maestría interior. Una vez abiertas estas puertas, en lo personal y en lo social, será con la energía de 2019 con la que daremos un paso más adelante y nos adentrarnos en la unidad y la trascendencia.

                                                                  El 1, como unidad y primera cifra nacida de la totalidad, es el primer número natural y, por tanto, también es el número de los nuevos comienzos, una energía con la que convivimos a lo largo del año 2017. En 2018, como dije antes, hemos convivido con el 2, la segunda cifra natural, relacionada numerológicamente con la dualidad. Cuando controlamos nuestros impulsos, y no permanecemos rígidamente posicionad@s en uno de los polos de cualquier dualidad, e integramos con salud y sabiduría lo más elevado de ambos, logramos trascenderla, volver al centro y prepararnos para dar nacimiento a una criatura: el número 3, digna hija de su padre: el número 1 y de su madre: el número 2. Así que, durante el año 2019, nos veremos las caras con esa nueva criatura, gracias a las energías de los números 12 y 3.

 

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SIMBOLOGÍA DEL NÚMERO 12

 

                                                                  El simbolismo del número 12 es muy amplio y antiguo, ya que su energía es especialmente importante para la Tierra. Podemos encontrarlo, por ejemplo, en los doce signos zodiacales y sus correspondientes constelaciones, en los doce apóstoles, en las doce puertas y las doce bases de la Jerusalén Celeste, en las doce tribus de Israel, en los doce caballeros de la Mesa Redonda de Arturo y Ginebra, en los doce meses del año, en las doce horas de luz y las doce de oscuridad que tiene cada día, o los doce días de retorno al caos en el solsticio de invierno.

                                                                  Cosmológicamente, es el producto de relacionar los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste, en los tres planos del mundo: celeste, terreno e inferior o profundo. Estos tres planos del mundo corresponden a los tres niveles de la existencia, los tres planos del ser o los tres modos de la actividad espiritual. En el sistema solar en el que orbita Tierra, hay doce planetas girando alrededor de una estrella que da luz y calor: el Sol.

                                                                  El número 12 (que por reducción mística se convierte en 3: el catalizador, y en 21: la completitud, si alteramos el orden de sus cifras), se refiere desde los tiempos más remotos a la idea de un orden cósmico que, espacialmente, representa una forma circular: la rueda de la vida, expresión clara de un proceso completo en su doble dirección o sentido, que nunca cesa y que no tiene principio ni tendrá, por lo tanto, final. La figura del Ouroboros, la serpiente que se muerde la cola, es una clara imagen para ilustrar este proceso doble, y representar esos dos períodos, opuestos y complementarios a la vez. En cuanto a su forma de 3 x 4, el número 12 indica la unión del orden espiritual, representado por el tres, con el orden temporal, representado por el cuatro, uniendo así también lo esotérico con lo exotérico.

                                                                  En la rueda astrológica, que recoge la posición y el movimiento de los planetas en distintas constelaciones a lo largo del año y de las estaciones, podemos observar cómo, alrededor de un núcleo central, se distribuyen doce signos y doce sectores o casas. Es decir, que en un sentido astrológico, el cielo se divide en doce sectores: los doce signos o constelaciones zodiacales, por los que transitan los planetas en su órbita alrededor del Sol.

                                                                  Según la ciencia que se encarga de estudiar los distintos rayos de fuego cósmico y su influencia en el origen, la creación y el mantenimiento de la vida, hay doce rayos primordiales que parten de un núcleo central: el Logos Planetario, que sería el factor trece, el elemento doce más uno, en el sentido de que es ese décimo tercer elemento el que aglutina y da sentido y origen a los otros doce, como sucede por ejemplo con la figura de Jesús de Nazaret con respecto a sus discípul@s, o del rey Arturo respecto a sus caballeros.

 

SIMBOLOGÍA DEL NÚMERO 3

 

                                                            El 3 es el número de la creación, porque se obtiene sumando el uno: principio activo masculino, y el dos: principio receptivo femenino o, lo que es igual: el principio Padre y el principio Madre que, al unirse dan lugar al principio Hijo, a la creatura nacida de ambos a través de la procreación: el número 3: el andrógino. Por ello representa a la Santísima Trinidad, la primera tríada de la creación, un arquetipo muy anterior a la iglesia católica romana, que la tomó de Egipto, donde llegó procedente de la Atlántida, y que antes había estado en Lemuria y en Mu, puesto que lo activo, lo femenino y la unión de ambos, existe desde que existe la vida, como muy bien supieron siempre l@s sabi@s de todos los tiempos y lugares. Para l@s pitagóricos, el 3 era el número perfecto, puesto que tiene un principio, un medio y un fin.

                                                            La hija o el hijo (3) que nace del padre (1) y de la madre (2), es la síntesis que surge de la tesis y la antítesis, por lo que la vibración de este número se convierte en una esperanza realizada, en una realidad material. Está regido por Mercurio y asociado con las religiones ya que en todas ellas, de un modo u otro, aparece una trinidad en el origen y la creación de la vida. Introduce actividad en la receptividad del dos y también en el uno que, aun siendo potencialmente creativo, no puede crear por sí solo. Por lo tanto, el 3 concede energía a los números con los que se asocia. Es el número de las artes, de la música y de la creación literaria. Su influencia es doble: mental y social. Mental porque se desarrolla en el plano de las ideas y la imaginación. Social, porque se mueve en el ámbito de las relaciones, la palabra y la comunicación. Su energía es tan potente y capaz de influir allí donde está de tal modo, que es un catalizador natural, es decir, activa y transforma todo lo que toca, impulsándolo al cambio, a la vez que el mismo permanece invariable. También lleva asociada cierta inestabilidad ya que, al ser la suma de lo activo: uno, con lo receptivo: dos, conlleva el riesgo de quedarse examinando los pros y los contras de actuar o de no hacerlo. Asimismo, al ser el número de la procreación y la generación, puede dar lugar a que se empiecen muchas cosas, gracias a la gran creatividad que lleva asociada, dejando también muchas sin terminar, por no poderse materializar todas las ideas surgidas.

 

                                                                                             

 

ARCANOS MAYORES DEL TAROT DE MARSELLA PARA 2019

                                                                 

                                                                  En 2019 hay cuatro cifras importantes a tener en cuenta desde el punto de vista del Tarot de Marsella, que es con el que yo habitualmente trabajo. En primer lugar, el número 20, que corresponde al Arcano Mayor XX El Juicio. En segundo lugar, está el número 19, correspondiente al Arcano Mayor XVIIII EL Sol. Luego están el 12, Arcano Mayor XII El Colgado y por último el 3, Arcano Mayor III La Emperatriz.

                                                                  El número 20 y su Arcano Mayor correspondiente, nos acompañarán durante todo el siglo XXI, en el que se materializará la nueva era que se fue fraguando durante los siglos anteriores, y que tuvo su punto de inflexión el 21 de diciembre de 2012. El Juicio es una energía relacionada con el nacimiento de una nueva consciencia, integrada por la unión en equilibrio de los principios femenino y masculino. Igualmente representa la emergencia de una nueva vida, que se presenta como un anhelo irresistible e ineludible, llamada y anunciada por la trompeta del ángel, un símbolo de la conciencia suprema a la que tod@s aspiramos. Este arcano también indica y refleja la evolución habida desde el paso por lo más profundo y sombrío del inconsciente, a veces con dolor y en soledad, hacia una nueva vida despierta, resucitando así a la realidad del espíritu, origen y esencia de todo cuanto existe. El Juicio es una llamada poderosa para que nos atrevamos a vivirnos en una nueva dimensión, en una dimensión más elevada y completa. El ángel de esta carta mira de frente, con una trompeta en la mano, simbolizando el anuncio de ese despertar mental, emocional y espiritual al que tod@s sin excepción estamos llamad@s, invitándonos al descubrimiento de nuestra verdad desnuda, a la vez brillante y bella, requisito imprescindible para la realización suprema de la conciencia, y para el ascenso a una vibración energética más elevada.

                                                                  El número 19, la segunda cifra de 2019, está relacionada con el Arcano Mayor XVIIII EL Sol. El Sol, como el Ángel del Juicio, nos mira de frente y fijamente a los ojos, mostrándose tal como es, sin tapujos ni disfraces, y alumbrando todo de manera incondicional. El Sol es el centro, la luz y el calor primordial de la divinidad, así como también lo es de nuestro sistema solar y de nuestra personalidad. El Sol simboliza la vida, el amor, el padre arquetípico universal, la fuente de calor y de luz que da vida a todas las criaturas de la Tierra, día tras día y estación tras estación, sin quejarse ni desfallecer, sin condiciones, prejuicios ni distinciones entre unas y otras, porque todos los seres son dignos merecedores de recibir su luz y su calor. Ese Sol radiante y amoroso es, precisamente, el que vemos en este arcano, situado en el zenit, eliminando toda sombra y en pleno centro del cielo, alumbrando e iluminando a los dos personajes que hay debajo, sin necesidad de mirarlos ni de saber quiénes son, sin preguntas, demandas ni obligaciones, simplemente porque están ahí, bajo su presencia, recibiendo sus dones. La energía oscura y fría se ha transformado en luz y ha salido a la superficie, iluminándolo y calentándolo todo, para que la vida y el crecimiento sigan siendo posibles. La energía solar también favorece el amor, la ayuda mutua, la profunda y libre amistad, el compañerismo, la fraternidad, como reflejan los dos personajes humanos que igualmente aparecen en esta carta. El Sol también representa los valores y cualidades ideales del arquetipo paterno, así como también el despertar de la mente activa y de la inteligencia dentro de lo femenino, el nacimiento y la renovación constante, los nuevos comienzos y la vida nueva. Con el brillo, la alegría y la potencia del Sol, podemos vernos y ver las cosas con más claridad, certeza y verdad, ya que alumbra todo tal cual es y, al hacerlo, despeja las dudas e ilumina la oscuridad, permitiendo encontrar la manera de cambiar, ayudándonos a enterrar el pasado, para abrirle la puerta a una nueva persona y a una nueva vida. No obstante todas las posibilidades y ventajas que tiene el Sol, su permanente presencia tiene también inconvenientes, ya que un exceso de sol puede quemar e incluso producir la muerte y la sequedad, pudiendo transformar una tierra verde y fértil en un desierto.

                                                                  La tercera cifra relacionada con 2019, el 12, la obtenemos sumando todas sus cifras. El Arcano Mayor del Tarot correspondiente es XII El Colgado que, boca abajo y pendiendo de un madero, se desprende divertidamente de cuanto posee, compartiendo su sabiduría y su riqueza con tod@s, recordándonos también que la vida, el amor y la luz bajan sin cesar a la materia procedentes del espíritu, fuente inagotable de todo. El Colgado indica un estado de acumulación, parada y reclusión.  El Colgado se aparta del mundo material, al que sigue no obstante unido, para bajar a la profundidad del inconsciente, llevando ahí la luz que viene de lo alto, desde la fuente de energía original y primigenia, permitiendo ver lo que ha permanecido oculto y escondido. El Colgado obedece a esa atracción hacia abajo y por su naturaleza acumulativa, expresa una parada completa: colgado, cabeza abajo, con el pelo cayendo hacia el abismo para echar raíces en él, con la intención de vaciarse y compartir con quienes le rodean todo aquello que acumuló. El Colgado es un sembrador que, como los sembradores campestres, quiere dejar en la Tierra las mejores semillas posibles, esas que darán paso a unos fuertes y frondosos árboles, con los que muchas personas se podrán alimentar. Cada vez que miro este arcano, veo a Jesús el Cristo, invitándonos a ver de otra forma su crucifixión, y a comprender de forma profunda el mensaje que está oculto en ella y que, desde luego, es mucho más positivo que el transmitido por la iglesia católica romana, que no crística ni cristiana. El Colgado es una energía de incubación y gestación, imprescindibles para el nacimiento de nuevos seres que, aplicado al conjunto de todo un año, tiene que ver con la gestación de una nueva forma de conducirnos por la vida, personal, colectiva y socialmente, mirando en profundidad cuanto nos rodea, meditando sobre ello, y buscando la forma de modificar todo lo que aún nos queda por modificar, sanar, trascender, soltando todo el lastre que nos impide avanzar y conservando todo lo bueno logrado hasta ahora, que es muchísimo más de lo que pudiera parecer. La posición hacia abajo del Colgado también nos invita a una mirada diferente, a buscar y encontrar puntos de vista que tengan en cuenta aspectos emocionales y espirituales, así como también la intuición, la receptividad y la sabiduría interior, además de los puramente materiales y racionales.

                                                                  El número 3, reducción mística del 12, se corresponde con el Arcano Mayor III La Emperatriz, una energía que tiene que ver con la creatividad, el poder interior, la primavera, una nueva entrada en la vida y un nacimiento perpetuo, inteligente, amoroso y bello. La Emperatriz, aun siendo una figura femenina, lleva en sí dos elementos de masculinidad: el águila macho que sujeta con su mano derecha, y la nuez que hay en su cuello, recordando que en el seno de la mayor feminidad hay también un núcleo masculino, de la misma manera que en el centro de la mayor masculinidad hay un punto femenino. La Emperatriz también nos habla de fecundidad, encanto, arte, producción, belleza, abundancia, ebullición, pulsión vital como motor de crecimiento y evolución.

 

 

 

RUEDA ZODIACAL

                                                                  En la Rueda Zodiacal, el número 12 está relacionado con el signo Piscis, el planeta Neptuno y la Casa XII.

                                                                  Piscis tiene que ver con lo siguiente: los estados ilusorios, la confusión, el sueño, la fantasía, la imaginación y el caos. Los estados jubilosos, la felicidad interior, la dicha, el éxtasis y el amor infinito universal. La sensibilidad psíquica, emocional y espiritual, la amabilidad, la conciencia y la influencia de las energías sutiles, los estados místicos y lo inofensivo. La confianza en una energía superior, la entrega, el confiar, la consciencia espiritual y la canalización de un poder espiritual lleno de amor, sabiduría, sanación, alegría y luz. La sanación espiritual, la meditación y el yoga, el deseo de paz interior, la ayuda angélica, los ratos de tranquilidad y la purificación espiritual. El Amor Incondicional, el perdón, la comprensión, el pensamiento carente de juicios y expectativas, la tolerancia, la aceptación, la compasión y el reconocimiento de la unidad. Piscis también se relaciona con la mentalidad de víctima, las actitudes derrotistas, el dejar las cosas para el último momento, los ataques de pánico, la decepción, las adicciones y las desilusiones. En cuanto a la salud, Piscis está asociado con los resfriados, los pies y sus dolencias, el sistema linfático, el envenenamiento y la toxicidad.

                                                                  Neptuno, el dios y el planeta regente de Piscis, es una energía referida a la sensibilidad, la espiritualidad, la ilusión, la fantasía, la compasión y el amor superior. En el lado opuesto, se asocia con el agnosticismo, la adicción, la locura, el oscurantismo y la huida de la realidad. Simboliza el agua y el océano; el genio musical, poético y artístico; los grandes cambios; el caos, los enredos, la anarquía, la traición, las pasiones misteriosas y fatales, la perversidad, el engaño, la charlatanería, las drogas, los estupefacientes y los amores platónicos. Rige la genialidad y el misticismo, la inspiración artística, la espiritualidad, la metafísica, la mediumnidad, las ocupaciones poco comunes y relacionadas con líquidos, los viajes por agua y también las estafas, el tráfico de drogas, el tabaco y los venenos.

                                                                  La casa doce, domicilio natural de Piscis y Neptuno, es un sector zodiacal en el que es necesario comprender, trascender, volver a la unidad y transformar. Es la última casa de la rueda zodiacal y está relacionada con el inconsciente colectivo, la autonegación, el sacrificio y el pasado; la entrega a una energía superior, la trascendencia, la unidad y la búsqueda de sentido y significado a lo que sucede en la materia, sabiendo que hay mucho más de lo que podemos percibir con los sentidos físicos y la mente racional. Es una casa colectiva y de agua, así que tiene que ver con los sentimientos y las emociones, tanto relativos al presente como al pasado, dando la oportunidad de reconocerlos, expresarlos y liberarlos, permitiendo así la sanación, la trascendencia y la evolución a una octava superior, de mayor consciencia, conciencia, amor, compasión y comprensión. En esta casa nos unimos a la totalidad y regresamos a ella, siendo conscientes de que, más allá de cualquier separación y diferencia establecidas por el ego terrestre, el origen de todo es la unidad, el océano de la existencia, en el que todas las gotas son necesarias y bien recibidas por toda la eternidad. Al ser la última casa del zodíaco, permite y favorece las conclusiones y los finales, siempre necesarios para avanzar hacia lo nuevo y encontrarlo.

 

 

 

 

 

COSMOLOGÍA MAYA

                                                                  Desde el 26 de Julio de 2018 estamos en el Anillo Maya de la Luna Cósmica Roja, así que desde el 1 de Enero y hasta el 24 de Julio de 2019, seguiremos relacionándonos con la energía de ese anillo. El 25 de Julio de 2019 será, como cada año, el Día Fuera del Tiempo y el 26 del mismo mes comenzará un Anillo Maya Nuevo: El Anillo del Mago Magnético Blanco. De modo que, desde el 26 de Julio hasta el 31 de Diciembre de 2019, esa nueva energía estará también a nuestro lado, contribuyendo a potenciar las experiencias que el algoritmo 12 lleva consigo.

                                                                  Para la Cosmología Maya, el tono doce, uno de los trece principios de la creación, es el Principio Cristal de la Estabilidad Compleja y representa la Universalidad. Aprender a entender, aceptar y respetar las diferencias son asuntos muy importantes para este tono, comprendiendo también lo necesario que es que cada persona, dentro de cualquier grupo, aporte sus diferencias y su idiosincrasia, pues es así como tanto los colectivos como cada una de las personas que los integran, se enriquecen y evolucionan. Incluir es un lema importante en relación con este principio. El tono doce, además, evalúa, sintetiza y prepara las acciones futuras. Es el principio que representa la simbiosis y el equilibrio complejo, precisamente porque se trata de una armonía nacida de la estrecha unión de todas las alternativas, de todas las posibilidades, de todas las aportaciones y de todas las diferencias. Es también complejo el equilibrio del que se ocupa el tono doce porque distintas personas, puntos de vista, modos de acción…, han de convivir pacíficamente para que tanto las individualidades como el grupo mismo, crezcan, avancen y evolucionen sin cesar.

                                                                  Las personas que tienen el tono doce en su firma galáctica de nacimiento, son imparciales, de mente abierta, carácter fuerte y a la vez ecuánime. Están bien dotadas para evaluar las cosas y los acontecimientos de manera justa y equitativa, sin inclinarse a favor de un polo ni de otro, de una opinión o manera de hacer ni de otra. En vez de esto, tratan siempre de encontrar el justo medio, la mesura en todo. Juegan a lo que yo llamo el juego del empate, ese en el que todas las personas implicadas ganan algo y todas, a su vez, han de dejar algo a cambio. Estas personas son también solidarias y excelentes colaboradoras, actuando siempre de manera transparente y, sobre todo, cuando tienen que evaluar situaciones o conductas de otras personas.

                                                                  Al 1 de enero de 2019 le corresponde la firma galáctica Lamat Ox: Estrella Eléctrica Amarilla, que está dentro de la Onda Encantada del Enlazador de Mundos Blanco. El Oráculo de la Quinta Fuerza para ese día es éste: Sello Destino: Lamat: Estrella Amarilla. Sello Análogo: Chuen: Mono Azul. Sello Oculto: Ben: Caminante del Cielo. Sello Antípoda: Etznab: Espejo Blanco. Sello Guía: Eb: Humano Amarillo.

 

CARTA ASTRAL DEL 1 DE ENERO DE 2019 A LAS 00:00 HORAS

                                                                  La carta astral de nacimiento para el martes 1 de enero de 2019, a las 00:00 horas (horario peninsular español), presenta estas posiciones planetarias:

 

  1.       Sol en Capricornio y casa cuatro, conjunto a Saturno
  2.       Luna en Escorpio y casa dos
  3.       Mercurio en Sagitario y conjunto al Fondo de Cielo: cúspide de la casa cuatro
  4.       Venus en Escorpio y casa tres conjunto a Ceres y Parte de Fortuna
  5.       Marte en Piscis y casa siete conjunto a Quirón
  6.       Júpiter en Sagitario y casa tres
  7.       Saturno en Capricornio y casa cuatro, en conjunción con el Sol
  8.       Urano (R) en Aries y casa dos
  9.       Neptuno en Piscis y casa seis
  10.       Plutón en Capricornio y casa cuatro
  11.       Quirón en Piscis y casa seis, conjunto a Marte
  12.       Ceres en Escorpio y casa tres, en conjunción con Venus y Parte de Fortuna
  13.       Vesta en Acuario y casa cinco, conjunta a Lilith
  14.       Juno en Tauro y casa nueve
  15.       Palas Atenea en Libra y casa dos
  16.       Polus en Capricornio y casa cuatro
  17.       Lilith en Acuario y casa cinco, en conjunción con Vesta
  18.       Nodo Sur en Capricornio y cúspide de la casa cinco
  19.       Nodo Norte en Cáncer y cúspide de la casa once
  20.       Parte de Fortuna en Escorpio y casa tres, conjunta a Venus y Ceres
  21.        Ascendente en Virgo
  22.       Descendente en Piscis
  23.       Medio Cielo en Géminis
  24.       Fondo de Cielo en Sagitario

                                                                 

                                                                     

¡¡¡ FELIZ AÑO 2019 PARA TOD@S Y QUE LA TRASCENDENCIA, LA UNIVERSALIDAD Y LA UNIDAD FLOREZCAN EN NUESTRO ESPÍRITU, ALMA, CORAZÓN, MENTE, PALABRAS, ACTITUDES Y ACTOS !!!

 

María Sánchez-Villacañas de Toro

 

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© Texto e imágenes: María Sánchez-Villacañas de Toro (28-XII-2018). Todos los derechos reservados