dedicado a la evolución del alma

SHAMHAIN 2018 - LA FIESTA DE L@S ANCESTR@S

AVALON PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD

Escuela para la Evolución del Alma

 

 

 

SHAMHAIN 2018 – LA FIESTA DE L@S ANCESTR@S

 

 

LA SAGRADA RUEDA DEL AÑO DE LA DAMA DE AVALON Y LAS NUEVE MORGENS

 

                                                                  La Sagrada Rueda del Año de la Dama de Avalon y las Nueve Morgens, está dividida en ocho festividades solares, todas ellas relacionadas con el flujo natural de las estaciones y los acontecimientos astronómicos y astrológicos relacionados con ellas. Como es arriba, así es abajo. Como es abajo, así es arriba. Estas celebraciones suelen describirse como los ocho rayos de una rueda, una imagen muy útil para recordarnos el continuo suceder de la vida, el ciclo sin principio ni final que ésta es. Aunque celebremos cada doce meses la marcha de un año y la llegada del siguiente, en realidad, el año ni empieza ni acaba, como la energía, aunque diferentes tradiciones culturales han determinado uno o dos días para llamarlos Año Nuevo. Sin embargo, como el ciclo tiene en cuenta los ritmos de la naturaleza, más que las fechas del calendario gregoriano, los comienzos y los fines de cada año se consideran parte de las festividades y también están vinculados entre sí.

                                                                  Esas festividades, los Ocho Días Sagrados de la Sagrada Rueda del Año de la Diosa y las Nueve Morgens, son una mezcla de acontecimientos solares: solsticios y equinoccios, y festividades del fuego originarias de las culturas celta, británica y nórdica que, si nos vamos más hacia atrás en el tiempo, vemos que se remontan a épocas y pueblos aún más antiguos, como el egipcio, babilónico, mesopotámico, griego... Las cuatro festividades solares tienen lugar durante el día que marca el acontecimiento astronómico y astrológico de que se trate: Yule, el día más breve o solsticio de invierno, generalmente el 20 o 21 de Diciembre; Litha, el día más largo o solsticio de verano: el 20 o 21 de Junio; Oestre, el equinoccio vernal, el 20 o 21 de Marzo y Mabon, el equinoccio de otoño, el 20 o 21 de Septiembre. Y entre estas celebraciones solares, se intercalan otras cuatro festividades del fuego, así llamadas por la costumbre de encender hogueras en esas fechas. Todas ellas suceden a la mitad del equinoccio o solsticio que las precede y así tenemos que Imbolc se celebra a comienzos de Febrero, cuando aparecen los primeros copos de nieve; Beltaine, o Día de Mayo, tiene lugar el 1 de Mayo, o cuando aparece la Flor de Mayo; Lughnasadh, llega a comienzos de Agosto, con la cosecha de granos y Samhain, la fiesta de l@s ancestr@s, se festeja entre el último día Octubre y el primero de Noviembre que, para los pueblos celtas y británicos de la antigüedad, era el primer día del año.

                                                                  En cada una de estas festividades de la sagrada rueda del año de Nolava y las Morgens, podemos encontrarnos con una de las manifestaciones de la Dama de Avalon y con una de las Morgens, puesto que ellas  eran, y siguen siendo, honradas y celebradas en esas fechas.

                                                                  Centrémonos ahora un poco más detenidamente en Shamhain, la Fiesta de l@s Ancestr@s, que celebraremos en breve.

 

 

 

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SHAMHAIN: LA FIESTA DE L@S ANCESTR@S: 31 DE OCTUBRE/1 DE NOVIEMBRE

 

                                                                  Shamhain, con frecuencia llamada el Año Nuevo Celta, marca la aparición de las primeras heladas y el paso hacia los oscuros y fríos días del invierno. Etimológicamente, significa: final del verano. En este período, las antiguas tradiciones occidentales recordaban y honraban, a las personas que habían dejado la vida terrestre durante todo el año que en ese momento acababa, recordando y homenajeando también a l@s ancestr@s, para agradecerles la guía y la asistencia para la vida cotidiana que continuamente les brindaban desde el otro lado. Esta costumbre sigue practicándose, aunque en general, la orientación que se le da, sobre todo en ámbitos religiosos, es bastante diferente a la que fue en sus orígenes, ya que lo habitual es recordar a quienes ya no están en el plano terrestre con pesar y lamentaciones, en vez de hacerlo con alegría y honrando la vida que vivieron, que es el verdadero significado que tiene esta festividad, en la que también se honra la continuidad de la vida aunque, para ello, ésta se deba transformar y dejar por consiguiente el estado en que antes se encontraba.

                                                                  En Shamhain, el velo entre l@s viv@s y l@s muert@s, físicamente hablando, puesto que para el alma esta división no existe, es mucho más delgado que en otros momentos del año y, por ello, la comunicación con las almas que ya no están en el plano terrestre es mucho más sencilla y fluida. Asimismo, la comunicación con otras dimensiones es igualmente más accesible, por lo que es un momento idóneo para ese contacto con el Otro Lado que puede ayudarnos y asistirnos mientras permanecemos en la vida humana y terrestre. Por eso, nuestras experiencias astrales nocturnas, se vuelven más vívidas,  claras  y reveladoras, mostrándonos así la información precisa necesaria para resolver algún asunto de la vida cotidiana, iniciar un cambio pospuesto hasta ahora, emprender ese proyecto que lleva tanto tiempo guardado en un cajón y cualquier otra cosa que tengamos en mente y requiera un impulso para hacerse realidad.

                                                                  Gracias al acortamiento de las horas de sol que comienza con el equinoccio de otoño y se extiende hasta el solsticio de invierno, momento en que el día y la luz comienzan a hacerse más largos, Shamhain es una excelente fecha para ir hacia nuestro interior más profundo y explorar ahí todas nuestras habilidades psíquicas, desconocidas aún o ya en desarrollo, así como también explorar la propia mortalidad, que algún día llegará, para nuestra parte humana. El alma esencial que en realidad somos, jamás muere, aunque sí lo hace la personalidad terrestre con la que nos vestimos y venimos a la vida terrestre en cada ocasión en la que decidimos encarnarnos en la materia. Por eso, Shamhain es una fecha del año excelente para aceptar nuestro final terrestre, en algún momento del tiempo, y revisar nuestras creencias sobre la muerte que, en cierto modo, es como revisar nuestras creencias sobre la vida, y proyectar incluso cómo nos gustaría que fuera ese momento, porque podemos crear cómo queremos marcharnos de aquí, al igual que creamos todas y cada una de las situaciones de nuestra vida.

                                                                  Desde luego que reflexionar sobre el final de la vida humana, analizar nuestras ideas sobre ese final, ver si hay algún miedo relacionado con él y encontrar cualquier aspecto que influya en esa percepción y que la presente como algo doloroso o difícil, no significa que vaya a ocurrir inmediatamente. Se trata sólo de analizarlo para aceptarlo como una parte del ciclo de la vida que, aunque parezca que empieza, continua y termina, en verdad siempre está presente, moviéndose, cambiando, pasando de un estado a otro, sin principio ni final. Entender el final físico con esta perspectiva, ayuda a eliminar los temores que puedan estar relacionados con ese indiscutible hecho, por el que tod@s hemos de pasar, y por el que tod@s hemos pasado ya innumerables veces, aunque no tengamos recuerdos conscientes de ello. Tener esto en la mente y la consciencia, aceptando además la realidad de la reencarnación, también nos ayuda a aceptar la marcha de nuestr@s seres querid@s: familiares, amig@s íntim@s y demás personas importantes que forman parte de nuestra vida y, al aceptarla, facilitamos esa marcha, una vez terminado su camino de vida aquí en esta ocasión, para que su alma pueda continuar evolucionando en otras dimensiones, en otros planos, en otras formas de manifestación.

                                                                  Los poderes misteriosos que nos rodean en esta fase de la Rueda del Año, nos recuerdan también los misterios de la vida y de la muerte, que están mucho más unidas de lo que pensamos ya que, en realidad, ambas son distintas expresiones de un mismo aspecto, los dos polos de un mismo asunto: la vida misma. Dice un refrán español que nadie se muere antes ni después de que llegue su hora y es verdad, puesto que nada sucede en el Universo de manera azarosa ni casual. Bajo este punto de vista, que es el mío, la muerte es la mejor guardiana de la vida, la que más y mejor nos cuida hasta el momento mismo de nuestra partida, que será para cada un@ de nosotr@s el instante preciso y adecuado en que esa partida deba ocurrir, de acuerdo con el plan de vida que tenemos para estar aquí en esta ocasión y de acuerdo con el número de días con los que contamos para llevarlo a cabo.

                                                                  Muy posiblemente, y puesto que estamos dotad@s de libre albedrío, podamos modificar esos días, para menos o para más, siempre según los dictados de nuestra alma y de acuerdo con el mayor bien para todas las personas involucradas en nuestra existencia. Para mí, lo más importante de todo, es vivir con plenitud y alegría todos los días que permanezcamos en la existencia humana y terrestre, dedicándonos de lleno a ello y haciendo todo lo posible para continuar en ese estado, pase lo que pase fuera y estemos en las condiciones en que estemos, sabiendo en todo momento que, puesto que somos seres eternos, todo cuanto sucede en la Tierra es efímero y temporal. Cuando podemos sentir y asimilar esto de una manera profunda y segura, dejamos de ver el final de la vida con temor, y comenzamos a verlo con la alegría de saber que, en realidad, todo lo que termina no es sino el principio de algo diferente y nuevo.

                                                                  Si lo pensamos detenidamente, cada día morimos infinidad de veces. Cada instante, cada momento del tiempo, cada vivencia… que pasa y se va es una especie de muerte, necesaria para que lleguen otras experiencias, otros momentos, otros instantes… También cada noche experimentamos en cierto modo la muerte, cuando nos acostamos y nos entregamos al sueño, dejamos el control consciente del cuerpo y nos adentramos en planos más sutiles de la existencia, viviendo en ellos experiencias que facilitan no sólo nuestro descanso sino también nuestra sanación, abriéndonos igualmente la puerta a la solución y superación de las oportunidades de la vida, a los cambios, a los nuevos ámbitos, a los nuevos proyectos, a los nuevos retos y aventuras…

                                                                  Otro aspecto con el que Shamhain nos ayuda a conectar, es la relación que tenemos con todos los seres vivos, de todas las especies y evoluciones con las que compartimos este maravilloso planeta, el sistema solar, la galaxia y el cosmos al completo, puesto que toda la vida aquí se rige por unas condiciones similares de concepción, nacimiento, permanencia y muerte, aunque cada una de ellas lo haga, a la vez, con las propias condiciones de su existencia única y particular.

                                                                   

                                                                  Namasté.

 

 

 

                                                        

¡GRACIAS ANCESTR@S POR VUESTRO AMOR, VUESTRA GUÍA, VUESTROS CUIDADOS Y VUESTRA LUZ!

¡FELIZ SHAMHAIN 2018 PARA TOD@S, EN ESTE PLANO Y EN EL MÁS ALLÁ!

 

 

María Sánchez-Villacañas de Toro

 

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© Texto e imagen: María Sánchez-Villacañas de Toro (29-X-2018). Todos los derechos reservados