dedicado a la evolución del alma

LUNA NUEVA DE GÉMINIS 2020

 

 

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LUNA NUEVA DE GÉMINIS 2020

 

LA LUNA NUEVA

                                                                  La Luna Nueva es el momento astronómico del ciclo lunar durante el cual este satélite pasa entre el Sol y la Tierra, quedando oculta por su propia sombra, motivo por el que, durante esta fase, no la vemos en el cielo.

                                                                  Cada 45º, la Luna cambia de fase, de manera que es el único cuerpo celeste del sistema solar en el que orbita la Tierra que tiene varios aspectos físicos, dependiendo de dónde esté respecto al Sol y a la Tierra. Esta particularidad da lugar a ocho posiciones básicas de la Luna respecto al Sol y a la Tierra, algunas de las cuales también se dividen en otras por lo que, a lo largo de todo un ciclo lunar, hay doce posiciones de la Luna en total, cada una de las cuales está relacionada con uno de los doce signos astrológicos.  El número total de ciclos lunares a lo largo de cada año es trece. Esa relación de la Luna con los signos zodiacales significa que, además de la influencia física que la Luna tiene en el planeta en que habitamos, también tiene una influencia energética, emocional y espiritual, implícita en cada una de sus fases y posiciones en el cielo. Dicha influencia origina distintos tipos de temperamento lunar, cada uno de ellos con sus características particulares, gracias a los cuales, podemos lograr un profundo conocimiento de las emociones y los sentimientos humanos, que nos abrirá una magnífica puerta a la transformación y la evolución constantes.                                               

                                                                  Durante la fase de Luna Nueva, que dura unos tres días y medio, la Luna se alinea con el Sol, es decir, se une a él para fortalecerse con su energía y su poder. Son los únicos días de todo el ciclo lunar en los que ambos astros están unidos y disfrutando de su mutua compañía que, además, les transforma a ambos. A continuación de esta unión sagrada con el Sol, la Luna comienza a separarse de él para poder crecer y derramar sus bendiciones sobre la Tierra y todos los seres que la habitamos. En su avance por todo el ciclo lunar hasta llegar a la siguiente fase nueva, la Luna va filtrando para nosotr@s la potente luz solar y, con el suave toque de su energía femenina y maternal, nos permite y ayuda a conectar con nuestros sentimientos más profundos, con nuestros proyectos, con nuestros deseos sin realizar, con todo aquello que, aprovechando su viaje por los cielos y sus diferentes fases, podemos traer a la vida y materializar en la realidad terrestre, o bien dejar marchar, sanar y liberar.

                                                                  En la antigüedad, las sacerdotisas de la Diosa y todas las mujeres de las comunidades humanas, estaban muy conectadas con la Luna y sus fases, durante las cuales celebraban ceremonias en su honor, se sanaban y ponían en marcha sus proyectos o bien, en el momento oportuno del ciclo lunar, cerraban y concluían aquello que querían dejar marchar, porque ya no cumplía un papel evolutivo en su vida y/o ya no estaba envuelto en la Luz y el Amor de la Divina Femenina. El contacto con la Luna y sus fases, está recuperando el lugar que le corresponde, abriéndose paso de nuevo para facilitar y fortalecer la sanación, la transformación y la evolución.

 

LOS CÓDIGOS SOLARES Y LUNARES EN LOS NOVILUNIOS Y LOS PLENILUNIOS

 

                                                       Las cartas astrales son unidades formadas por doce partes: los doce signos zodiacales, agrupados en seis ejes de dos signos cada uno. El zodíaco natural comienza en Aries y termina en Piscis, mientras que el de cada un@ de nosotr@s puede seguir ese orden o cualquier otro, ya que cada tema astral es único y diferente a todos los demás, mostrando una colocación única y particular de esas doce partes zodiacales. Tanto las lunaciones como los cambios del Sol están en una determinada posición, influyendo en nuestro tema con la energía correspondiente al signo por el que se mueven a lo largo del año. Debido a esa agrupación por ejes de los doce signos y casas zodiacales, cada lunación mueve un eje, comenzando por el signo en el que sucede el Novilunio y llegando en el Plenilunio al signo opuesto. Por ejemplo, a la Luna Nueva de Aries, le corresponde la Luna Llena en Libra, a la de Tauro le corresponde Escorpio y así sucesivamente a lo largo de cada año, hasta pasar por los seis ejes y los doce signos astrológicos.

                                                                  Durante el Novilunio, la Luna absorbe e integra los códigos del signo zodiacal en que se encuentra el Sol y, junto con los suyos propios, los va desplegando a lo largo de cada mes lunar. Al llegar al Plenilunio, el momento de su ciclo en el que está más alejada del Sol, también coge los códigos solares del signo opuesto a aquél en que tuvo lugar la Luna Nueva.

                                                                  Durante el hemiciclo lunar creciente, la Luna suelta los códigos solares correspondientes al signo zodiacal en que estaba el Sol durante la fase de Luna Nueva, por ejemplo Aries. Al llegar al Plenilunio, también coge los códigos solares del signo opuesto, en este ejemplo Libra, que se unen a los de Aries para desplegarse, manifestarse y expandirse juntos durante todo el hemiciclo menguante, hasta que la Luna se une de nuevo con el Sol, preparándose ambos para una nueva lunación en el signo siguiente, que siguiendo el ejemplo sería Tauro, y así sucesivamente durante todo el año, hasta completar un ciclo anual y comenzar al año siguiente un nuevo ciclo. Esto sucede de forma continua desde el principio de los tiempos, y desde mucho antes de que existieran la astrología, la astronomía y cualquier de las otras ciencias.

                                                                  El Sol representa la personalidad, el brillo, la energía más clara y potente, el padre…, mientras que la Luna está relacionada con las emociones, la familia, la memoria, el pasado, la infancia, la madre... De manera que, cada vez que el Sol y la Luna se unen durante un novilunio, se están reactivando estos significantes, de acuerdo con el signo zodiacal en que se produce la lunación mensual y que influirá de una manera distinta en el tema astral natal de cada un@ de nosotr@s, según dónde estén situadas nuestras luminarias, tanto por signo como por casa, además de las relaciones que tengan con otros planetas y puntos celestes. El Sol y la Luna reciben en astrología el nombre de luminarias, por ser los cuerpos celestes más influyentes en el tema astral personal, al igual que el Sol y la Luna físicos ejercen una influencia primordial en el planeta Tierra, fortalecida y acompañada por el resto de planetas, asteroides y estrellas.

                                                                  Gracias a ello, cada lunación o mes lunar tenemos una oportunidad de continuar sanando, resolviendo, modificando, empezando, terminando, profundizando, experimentando… asuntos relacionados con las regencias de cada signo durante el período de su vigencia. En el tema astral personal, tanto el Sol como la Luna son energías esenciales, así que cada vez que la Luna se mueve por un signo y llega a nuestro signo solar natal, actúa e influye de una determinada manera, proporcionando la energía necesaria para realizar los cambios que tengamos que realizar, ser más conscientes, etc.

                                                                  Los momentos del ciclo anual en que el Sol es el protagonista principal son los dos solsticios: invierno y verano, los dos equinoccios: primavera y otoño, y otras cuatro festividades intermedias, haciendo un total de ocho festivales solares al año, en los que también se honra y celebra la Energía Cósmica Masculina, igualmente llamada Dios y Logos. En cambio, la Luna es protagonista de los ciclos celestes y terrestres todos los meses, cada mes en un signo, aquél en que se produce el comienzo de la lunación. Esto es así porque la Luna se mueve más que cualquier otro cuerpo celeste a través de distintas fases, de acuerdo con su relación con el Sol y su proximidad o lejanía de él, además de con la Tierra. La Luna también está presente en esas ocho festividades solares, en el signo y fase correspondiente. Celebrar y honrar a la Luna es también hacerlo con la Diosa, con Sophia y con la Energía Cósmica Femenina.

LUNA NUEVA DE GÉMINIS 2020

                                                                         El viernes 22 de mayo de 2020, a las 19:39 horas, horario peninsular español, 17:39 UTC, la Luna entra en fase Nueva, a 2º 05’ de Géminis.

                                                       Las demás fases de esta LUNA NACIENTE DE GÉMINIS 2020 serán las siguientes:

  1. Cuarto Creciente: Sábado 30 de mayo, a las 05:30 horas y en el signo de Virgo
  2. Plenilunio: Viernes 5 de junio, a las 21:12 horas y en el signo de Sagitario
  3. Cuarto Menguante: Sábado 13 de junio, a las 08:23 horas y en el signo de Piscis

                                                    El sábado 30 de mayo comenzará la Luna Cristal del Conejo y el sábado 20 de junio, último día de la lunación geminiana, tendrá lugar Litha: el Solsticio de Verano 2020. En este mismo sitio web encontrarás un escrito sobre esta festividad de la rueda del año y otro sobre la luna maya.

ALGUNOS DATOS SOBRE GÉMINIS

Fecha de vigencia: 22 de Mayo a 21 de Junio, aproximadamente

Elemento: Aire

Proceso Alquímico: Sublimación

Polaridad: Masculino-Positivo-Activo                      

Cruz Cósmica: Mutable

Símbolo Tradicional: Los Gemelos                         

Símbolo Esotérico: Campanil

Cualidad: Variedad                                                  

Expresión clave: Yo pienso

Misión: Estimular, idear, alegrar                            

Casa: Tres

Regente Tradicional: Mercurio                               

Regente Esotérico: Venus

Anatomía: Bronquios y brazos                                 

Cristal: Aguamarina

Metal: Mercurio                                                       

Colores: Azul claro y amarillo limón

Plantas: Helecho y menta                                        

Árbol: Laurel

Pájaro: Gallo                                                            

Ángel: Rafael

Mitos: Cástor y Pólux                                               

Animal: Toro

Letra hebrea para el signo: Zayin

Esfera del Árbol de la Vida Cabalístico: Hod: Gloria

Arcano Mayor del Tarot: Los Enamorados

Flor de Bach: Cerato

 

ALGUNAS REGENCIAS DE GÉMINIS

 

  1. GÉMINIS rige el movimiento, los automóviles y la mecánica, los viajes cortos, el transporte, la energía inagotable y la excitabilidad.
  2. GÉMINIS rige el aprendizaje, la información basada en datos, la educación formal, los medios impresos, Internet y la curiosidad.
  3. GÉMINIS rige la comunicación, el acto de escribir, el acto de hablar, el escuchar y el enseñar eficazmente, la compenetración mental y la comprensión de diferentes opiniones.
  4. GÉMINIS rige la lógica, la consciencia de las opciones, la inteligencia, los resultados a corto plazo, las habilidades manuales, la ingenuidad y la variedad.
  5. GÉMINIS rige las habilidades sociales, el tacto, la aceptación, el pensamiento rápido, el disfrute del momento, la gracia, tener una naturaleza sociable.
  6. GÉMINIS rige las relaciones basadas en la proximidad, a l@s herman@s, a l@s vecin@s, a l@s compañer@s de escuela y a l@s compañer@s de piso.
  7. GÉMINIS rige los procesos mentales excesivamente activos, el cuestionar en exceso, el engañar con las palabras, la superficialidad, el nerviosismo y la indecisión.
  8. En cuanto a la salud y su recuperación, GÉMINIS rige las manos, las muñecas, los brazos y los hombros, la fiebre del heno, los pulmones y la respiración, el sistema nervioso periférico.

 

MEDITACIÓN PARA CELEBRAR LA LUNA NUEVA DE GÉMINIS Y CONECTAR CON SUS ENERGÍAS

 

                                                                  Esta meditación es para celebrar la Luna Nueva de Géminis 2020. Es también una práctica muy útil para sintonizar con sus energías, activar sus cualidades, aprovechar su fuerza y llenarnos de su poder. Puede hacerse de forma individual o en grupo, en medio de la naturaleza o dentro de casa.

                                                                  El mismo día y hora del Novilunio, o dentro de las veinticuatro horas siguientes, prepara un pequeño altar con flores frescas, cristales, una vela de color plateado, una varilla de incienso y cualesquiera símbolos que sean significativos para ti. El altar estará en el centro del espacio elegido para esta contemplación. Tú te colocarás detrás. Antes de comenzar visualizarás un círculo plateado alrededor de ti y del altar. El círculo siempre se abre por el este, después pasar por el sur, el oeste y el norte, para terminar cerrándose de nuevo en el este. Conecta también con las direcciones de arriba, abajo y centro. El centro es tu corazón.

                                                                       Si estás en un espacio natural, antes de nada saludarás y pedirás permiso a los seres elementales que lo cuidan. Cuando sientas que te han respondido y concedido su permiso, dales las gracias y elige el lugar que te parezca más apropiado para realizar la meditación. Luego colocarás el altar y trazarás el círculo.

                                                                  Cuando el círculo ya esté trazado, encenderás la vela y el incienso. Después te sentarás dentro del círculo y de cara al este del altar. Haz varias respiraciones profundas y permanece durante unos minutos atendiendo únicamente a la respiración, que se hará paulatinamente más pausada y rítmica.

                                                                  Conéctate a la Madre Tierra a través de la chacra de la planta de los pies, para sentir su fuerza, su nutrición y su calor.

                                                                  Conéctate a la Fuente Divina y Cósmica a través de la chacra de la coronilla, para sentir su luz, armonía y protección.

                                                                  Conéctate a tu Ser Superior a través de la chacra del corazón, para sentir su presencia y guía.

                                                                  Si estás al aire libre, saluda a todos los elementos naturales y a sus espíritus elementales, agradeciendo también su presencia. Igualmente puedes invitar y saludar a tus guías personales, a tu Ángel de la Guarda y a los Seres de Luz que siempre te acompañan. Por último, di tu nombre, y declara tu intención de celebrar la Luna Nueva de Géminis 2020, y anclar en ti sus energías para toda la lunación.

                                                                  Después, simplemente invoca a la Luna en este signo zodiacal, agradece su presencia en él y activa todas sus energías dentro de ti. Una manera de hacerlo es ésta: Yo te invoco a ti, Luna de Géminis 2020 y agradezco tu presencia aquí y ahora. Activo en mí tus energías en este preciso instante, con el poder de mi intención, mi atención plena, mi consciencia y mi voluntad, para que me acompañen y guíen con su sabiduría durante toda la lunación. Así es y así será. Está hecho y hecho está. Gracias, Gracias, Gracias amada madre Luna.

                                                                  A continuación, permanece en estado de contemplación y meditación durante el tiempo que consideres necesario, para que las energías que acabas de activar se extiendan por todo tu ser y comiencen a realizar sus funciones.

                                                                  Cuando sientas que el momento de terminar esta ceremonia ha llegado, permanece unos instantes con la atención centrada en la respiración. Mientras, da las gracias a la Luna de Géminis, a todas las energías de amor y luz que te han acompañado, a tu Ser Superior, tu Ángel de la Guarda, la Madre Tierra y la Fuente Divina y Cósmica. Si estás al aire libre, transmite también tu agradecimiento a los seres elementales que lo cuidan y protegen. Acuérdate también de darte las gracias a ti mism@.

                                                                  Por último, recoge el altar y declara cerrado el círculo con el poder de tu intención, enviándolo a la Fuente, donde será guardado hasta la próxima vez que necesites abrirlo. Despídete del lugar, si es exterior, y guarda en tu corazón todo lo que has vivido durante esta experiencia, sintiendo que la Luna Nueva de Géminis 2020 ya ha entrado en tu ser y ahí va a permanecer hasta la siguiente lunación.

                                                                  Si has hecho esta ceremonia en el campo, deja alguna ofrenda para los seres elementales. Pueden ser las flores frescas que llevaste, o algún cristal que quieras enterrar en el espacio utilizado.  Si la has hecho en casa, puedes llevar la ofrenda a cualquier espacio natural que te parezca oportuno.

 

¡FELIZ LUNA NUEVA DE GÉMINIS 2020 PARA TOD@S!

 

María Sánchez-Villacañas de Toro

Psicóloga Colegiada M-02604

 

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© María Sánchez-Villacañas de Toro (21-5-2020). Todos los derechos reservados